Después de Míchigan, ¿la política proisraelí tendrá una campaña de base?
Las primarias demócratas al Senado de EE. UU. en Míchigan, que costaron 80 millones de dólares, demostraron que el dinero puede comprar atención, pero no puede crear un movimiento. La victoria por un punto del…
Valoración
The Michigan primary shows that pro-Israel candidates cannot rely on spending alone. Stevens lost despite a massive financial edge, while the hard-left built durable voter networks. The question is whether pro-Israel politics can replicate that grassroots organizing, or if it will continue to be outmaneuvered by a more engaged opposition.

